Capítulo 3
Exploración
Así comenzó un sueño casi imposible, con los pocos dineros que me habían sobrado de mi beca y los aportes de los pastores Ridgway y Phillips; salí en una gira de exploración el 25 de enero de 1956 a las ciudades de Sucre, Potosí, Tupiza, Villazón y Tarija. Los caminos no eran buenos y los medios de transporte eran sumamente limitados; llegué a Sucre en el Lloyd Aéreo Boliviano e hice el resto del camino por tierra. Noté una gran necesidad de predicar el evangelio en aquellos pueblos fanáticos y controlados por la Iglesia Católica, ya que la presencia evangélica se reducía a unas pocas congregaciones establecidas por otras denominaciones. En Potosí, asistí a la Iglesia de los Hermanos Libres pastoreada por el médico Hamilton; el hermano Demetrio Cazano, estudiante en la Universidad Tomas Frías, a quien volví a ver durante mi astorado en la Iglesia de Uncía me orientó e introdujo a los hermanos de la iglesia en Potosí quienes me recibieron con amor y entusiasmo y me animaron a abrir una obra en esa ciudad histórica desde los tiempos de la Colonia; el cerro de Potosí, famoso por sus minas de plata dio progreso económico a España y toda Europa.
Al terminar mi visita a Potosí fui en autocarril a la ciudad de Sucre que posiblemente era la ciudad más conservadora y católica en Bolivia; allí encontré al Dr. Hamilton que estaba tomando unas vacaciones y tuvimos una conversación amena. Además contacté al misionero Ronaldo Winstanley, pastor de la Misión Sudamericana, quien me invitó a participar en varios cultos y en su programa radial, este hermano me animó a predicar el evangelio e iniciar una obra en Sucre.
Mi plan era volar en el Lloyd Aéreo Boliviano de Sucre a Tarija, pero debido el mal tiempo los vuelos no entraban a Sucre y me vi obligado a quedarme por 5 días. Luego, retorné a la ciudad de Potosí para viajar por tierra en una pequeña vagoneta y llegué a Tupiza el 3 de febrero de 1956, después de 19 horas de viaje por caminos en mal estado, allí encontré al hermano Bernabé Torrico creyente en Cristo que asistía a una pequeña congregación de los Hermanos Libres. El pueblo de Tupiza era pintoresco y de un clima benigno y también necesitaba una congregación que predicara el evangelio.
De Tupiza salí hacia Villazón, un pueblo fronterizo con la Argentina; el viaje en tren fue muy cómodo. En la noche exploré el pequeño pueblo y al día siguiente reanudé el viaje en un carro de carga y fue grande mi sorpresa al hallar allí mismo al cura español Nebreda que nos perseguía en Cochabamba. La jornada duró 15 horas aproximadamente, la lluvia y el polvo nos fustigaron cruelmente en la cuesta de Sama y arribamos a Tarija a las 2 de la mañana del domingo, 6 de febrero de 1956.
Después de descansar en un pequeño alojamiento amanecí restablecido y con energías para conocer ese pueblo aislado y alejado en el sur de Bolivia. En la tarde fui a visitar el pueblito de San Lorenzo distante a unos 15 kilómetros de la ciudad de Tarija, la gente era amable y religiosa.
La población de Tarija tenía 25.000 habitantes aproximadamente y sólo existían dos congregaciones evangélicas: la Iglesia de los Hermanos Libres, pastoreada por el misionero Ernesto Parish –quien me recibió fríamente y cuando le mencioné que posiblemente iríamos a iniciar una obra bautista en esa ciudad me dijo que los bautistas éramos modernistas– y la congregación de las Asambleas de Dios, quienes me recibieron muy amablemente.
Tarija era un campo fértil para sembrar el evangelio de salvación y de esperanza. La ciudad me impresionó y sentí la gran necesidad de conocer a Cristo, que tenía aquel pueblo. Durante el viaje oré fervientemente para que el Señor me mostrara su voluntad en cuanto al lugar donde debíamos empezar un nuevo campo de trabajo.
A veces la voluntad de Dios es hallada por medio de las circunstancias que confrontamos en la vida. El Señor me dio la convicción y su llamado para poner mi mano en el arado, abrir nuevos surcos y sembrar la semilla del evangelio. Di por terminada la exploración y comencé a escribir el reporte que presentaría en la próxima Convención de la UBB a realizarse en la ciudad de Oruro. Estaba plenamente convencido que las ciudades y pueblos que visité necesitaban a Dios. La cuestión era, dónde iniciar la obra y al fin me decidí por Tarija.
De Tarija volví a Villazón para viajar por tren a la ciudad de Oruro y asistir a la Convención de la Unión Bautista Boliviana.
A continuación copio para ustedes el reporte que entregué a la mesa directiva de la Unión Bautista Boliviana y la Misión Bautista Canadiense en Bolivia. Éste refleja la visión de un joven soñador e ingenuo hasta cierto punto, que estaba dispuesto a arriesgarse por su convicción cristiana.
PLAN Y PRESUPUESTO PARA UNA GIRA POR LOS DEPARTAMENTOS DE POTOSÍ, TARIJA Y PANDO CON EL PROPÓSITO DE ABRIR NUEVOS CAMPOS DE OBRA BAUTISTA
“ID Y PREDICAD EL EVANGELIO POR TODO EL MUNDO”
Este presupuesto refleja la inflación que había en Bolivia en aquellos días. Durante la presidencia de Siles Suazo, un dólar equivalía a Bs. 12.000
Reporte a UBB
Informe a la VI Convención de la Unión Bautista Boliviana realizada en la ciudad del Pagador, Oruro
Mis amados hermanos de la mesa Directiva, misioneros, pastores y delegados:
A mi regreso de Buenos Aires, después de haber culminado un año de estudios de post-grado, pensé en hacer una sugerencia a la Misión y a la Comisión Ministerial acerca de mi propósito de abrir un nuevo campo de trabajo bautista. Esta visión me llevó un buen tiempo de consideración y estudio de las necesidades de los posibles lugares donde hay una gran demanda del evangelio de la redención; también he pensando en la futura extensión de nuestros campos misioneros, pero sobre todo esto he buscado la voluntad de nuestro Padre Celestial al respecto. Creo que este ardiente deseo que tengo en mi corazón me lo ha dado el Señor y no busco más que la gloria de Dios, ni tengo otro propósito sino el de predicar el evangelio puro a aquellas almas que están sumidas en el pecado, la ignorancia, el fanatismo y la pobreza espiritual.
La Comisión Ministerial me dio el buen consejo de emprender una gira por los campos en cuestión para ver la necesidad espiritual de cada uno de ellos y la Misión de la cual aún dependo económicamente, resolvió muy generosamente pagar los gastos de la gira que acabo de realizar.
En primer lugar quiero decir que aquel propósito ha sido confirmado con mi visita a aquellos departamentos (Potosí, Sucre y Tarija) y ahora que he visto y palpado la urgente necesidad de la predicación del mensaje de salvación a aquellas almas que están pasando a la eternidad sin verdadero conocimiento de Dios, me animo a decir que esto es un llamado a esta Convención de iglesias que velan por el progreso de nuestra obra establecida y por establecerse; sé que hay una urgente necesidad de obreros en nuestras iglesias actuales, para luchar contra la incredulidad, la herejía y promover el crecimiento de cada creyente y miembro de nuestras iglesias. Sin embargo, como nuestra obra va creciendo cada día se ven mayores necesidades y mientras estemos en este mundo que se va precipitando hacia la ruina no dejaremos de escuchar aquella voz que dice: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”.
Lo que tendremos que hacer mis queridos hermanos es cumplir con nuestras funciones como creyentes y sacerdotes delante de Dios y los hombres. “Los campos están blancos, la siega es mucha y los obreros pocos”, ¿qué haremos?, creo que la obra no sólo depende y pesa en los hombros de los misioneros y pastores. En nuestras iglesias hay muchos hermanos laicos para mantener la obra que se ha iniciado hasta que se les provea un obrero. ¿No habrá hoy ancianos y diáconos de aquellos que hubieron en el tiempo de Pablo?, que a pesar de sus preocupaciones no cesaron de luchar por el progreso de las obras establecidas y algunos hasta tuvieron que dar sus propias vidas.
Pensando en las necesidades actuales y las que tendremos en el futuro, creo y tengo la convicción que el Señor nos llama a suplir la urgente necesidad, que es la conversión de aquellas almas que no tienen mucha oportunidad de escuchar el evangelio. En los 58 años de obra que llevamos en La Paz, Oruro, Cochabamba y partes de Potosí hemos llegado a progresar trabajando con todos los que han estado a nuestro alcance. Da gozo notar que cada año van aumentándose nuevas iglesias a nuestra Convención; en estos campos hemos llegado a cubrir más que cualquier otra misión y ahora que llevamos más de un cincuentenario en estos departamentos, pienso que debemos ampliar nuestra visión misionera a otros departamentos donde aún no tenemos obra bautista. Espero que el Señor nos dé fuerzas suficientes para poder alcanzar con la evangelización y la edificación si es posible de todos los departamentos de Bolivia. Nuestra oración y esperanza es que en años venideros tengamos más misioneros y obreros. Cada año egresan de nuestro Seminario jóvenes y señoritas para dedicarse al servicio como pastores o laicos en las misiones e iglesias.
Una de las causas por la que existe esta Convención es unir a las iglesias en espíritu, en propósito y bienes materiales para afrontar como organización las necesidades de cada iglesia y congregación que la compone, además de atender las necesidades del país en general; por eso creo que los hermanos delegados no sólo vienen para velar por las necesidades de sus iglesias sino también por las necesidades de los campos donde no hemos llegado todavía con la potencia del evangelio. De este modo, todos somos responsables del progreso de nuestra obra en todo sentido y en todo lugar.
A continuación paso a informarles de los campos que he tenido la oportunidad de visitar en mi camino de exploración. He visto enemigos gigantes de la causa de Dios, a simple vista parece que fueran invencibles, pero como para Dios no hay nada imposible, vamos a luchar en el nombre de Dios y los venceremos con la espada de dos filos, que es la palabra de Dios y la fe que es nuestro escudo y sostén.
Potosí
Es una ciudad colonial con costumbres españolas, el Catolicismo está arraigado en el pueblo. Los vestigios de la conquista y explotación española se pueden apreciar en la Casa de la Moneda.
La población del departamento alcanza a 790.000 habitantes y la ciudad tiene 45.000. La población está disminuyendo por la emigración a los valles y trópico de Bolivia debido a la decadencia de la explotación minera, principalmente de estaño. La pobreza se ve en las calles, los centros mineros han llegado a ser focos de rebelión inspirados por el comunismo y la Universidad Tomas Frías es el centro del liberalismo. La gente es menos fanática que en Sucre, pero lamentablemente es indiferente ante la religión.
En Potosí hay una sola misión evangélica: la de los Hermanos Libres. Ellos han trabajado en la ciudad y otros pueblos por unos 40 años. Tienen dos congregaciones en la ciudad, una de ellas cuenta con 70 miembros y la otra con 50; hay mucho campo para establecer otras obras.
El pastor encargado de aquellas obras era el Dr. Hamilton, médico que hizo un trabajo excelente. En la conversación con el Dr. Hamilton y algunos miembros de su iglesia nos expresaron que éramos bienvenidos a Potosí siempre y cuando no predicáramos un evangelio modernista. Ellos me ayudaron abiertamente a buscar lugares apropiados para comenzar una nueva obra. También me informaron que un grupo llamado “Exclusivista Bethesda” pensaba abrir una obra. “Los Adventistas y Testigos de Jehová vienen para visitar las casas e impartir su doctrina. Potosí por su altura de más de 4.000 metros tiene un clima inclemente y esto ha hecho huir a otras denominaciones que se fueron sin echar raíces profundas aquí”, me dijeron.
Sucre
Aunque no tenía planeado visitar Sucre, lo tuve que hacer porque no había vuelos de Potosí a Tarija y aproveché el viaje para hablar con el Dr. Hamilton, quién estaba de vacaciones en aquel lugar.
Me permitiré informarles brevemente mis impresiones de la obra evangélica que se realizaba en la ciudad de Sucre y sus alrededores:
Creo firmemente que esta ciudad es la más Católica-Romana de todas las ciudades de Bolivia y parece que fuera todavía una colonia española; supongo que en esta ciudad hay más templos católicos (21) que sacerdotes. En las mañanas y en las tardes las campanas repican para llamar a los fieles a sus servicios y la gente concurre a la misa diariamente, además tienen una emisora propia que es la Radio Católica, que tiene un programa denominado “La voz católica”. Los ciudadanos son fanáticos en su mayoría. Los evangélicos que trabajan aquí han tenido que sufrir muchas persecuciones, calumnias e interrupciones durante sus reuniones.
La población del departamento alcanza a 390.000 habitantes y la ciudad tiene 45.000. Sucre, reúne a una gran cantidad de estudiantes que asisten a la Universidad San Javier de Loyola o a la Normal Superior para maestros. Sus actividades económicas principales son la agricultura y la explotación de petróleo.
Existen cuatro misiones evangélicas en la capital judicial de Bolivia:
- Hermanos Libres
- Bolivian Indian Misión
- Unión Evangélica de Sud América
- Iglesia de Dios Santidad
Algunos directores de estas denominaciones manifestaron que necesitan más recursos para ganar esta ciudad para Cristo. Aunque Sucre está cerrada al evangelio hoy, podría ser un centro estratégico para el avance de la obra en Bolivia.
La ciudad ostenta una gran afluencia de indígenas que pasean por las calles ejecutando instrumentos musicales autóctonos, pero lamentablemente terminan el día ebrios en algún local. Los templos evangélicos están concentrados en las áreas donde no hay templos católicos. Se necesitan obreros intrépidos y sabios para introducir el evangelio, creo que Sucre es una puerta abierta para las Buenas Nuevas de Jesucristo.
Tarija
Vistas de Tarija y sus alrededores
El aeropuerto de Tarija, 1956 - Gruta del aeropuerto - Vistas panorámicas de la ciudad de Tarija, 1956 - La Avenida Costanera o Víctor Paz, 1957 - Una casita de campesinos en el camino a Villazón - Mercado central de Tarija, 1957
Con muchas dificultades pude llegar a esta ciudad para recabar la información necesaria.
Este departamento tiene poco progreso por falta de vías de comunicación. La población del departamento alcanza a 170.000 habitantes y la ciudad tiene 25.000, todos hablan español, la ciudad es pequeña y hermosa y está rodeada por el río Guadalquivir.
Existen sólo dos misiones:
- Hermanos Libres
- Asambleas de Dios o Pentecostales
Los Hermanos Libres trabajaron casi por 30 años y su progreso ha sido limitado; el pastor Ernesto Parish, escocés, no da tiempo completo a la obra y es sumamente rígido en su teología.
La Iglesia Pentecostal alcanzó mejores resultados en tan sólo 4 años y su Escuela Dominical cuenta con una asistencia de 170 personas.
Cuando manifesté a los Hermanos Libres que posiblemente abriríamos una nueva obra, el pastor Parish me dijo que ellos habían sido asignados para cubrir el departamento. Por otra parte, los hermanos Pentecostales nos animaron a predicar la Palabra de Dios porque urgía llevar el evangelio a las provincias.
Juan Águila V.
Oruro, 14 de febrero de 1956
Aprobación para abrir un nuevo campo misionero
Proposición para la Unión Bautista Boliviana:
Una vez que me aceptaron como pastor de la Unión Bautista Boliviana recomendé que comenzáramos una obra en Tarija y así se hizo, gracias a Dios.
Una mirada retrospectiva
Cuando miro en forma retrospectiva al momento en que presenté el desafío a la Unión Bautista Boliviana, me veo a mí mismo osado, soñador, atrevido y hasta cierto punto ingenuo. Los jóvenes se caracterizan por hacer a un lado las estructuras establecidas y se arriesgan a dar pasos que podrían terminar en derrota. En cambio los adultos son más precavidos para no fracasar; de todas maneras, los delegados, pastores y misioneros canadienses me toleraron con mucha paciencia y lo primero que hicieron fue aceptarme como obrero oficial de la UBB y luego, pasaron a considerar mi propuesta. Después de una hora de discusión, se sometió el asunto a votación y el resultado fue un empate. El pastor Ridgway sugirió que buscáramos la voluntad de Dios en oración y luego de un intermedio se reinició la sesión; entonces el pastor Donato Saldías presentó la moción para abrir una nueva obra en la ciudad de Tarija, propuesta que fue respaldada por la mayoría de los presentes. De esta forma, fui nombrado misionero nacional de la UBB, pero con la condición de que fuera a pastorear temporalmente la Iglesia de Uncía hasta conseguir fondos para dicha apertura.
El término “misionero” se reservaba en aquel tiempo, casi en forma exclusiva, para los obreros que venían de otros países. El paso que dio la UBB estaba basado en la fe y esperanza en Dios, que es el proveedor de nuestras necesidades:
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Filipenses 4.19-20
La histórica decisión que tomaron los delegados hizo posible que se ensancharan las fronteras y abrieran nuevos campos en Tarija, Tupiza, Villazón, Potosí, Sucre y Santa Cruz.
Como estudiante del Seminario realicé la obra práctica requerida en: Kilómetro 29 a Chapare, Malcorrancho, Vinto y Uncía. Como pastor, serví a las Iglesias de Uncía, Tarija, Villa Victoria, Primera Iglesia Bautista de Cochabamba y la Iglesia Bautista Hispana de la ciudad de Bakersfield en California, a esta última por 20 años. De los 60 años de servicio al Señor que ya llevamos mi esposa y yo, tanto en Bolivia y Estados Unidos, lo que nos dio mayor satisfacción es el hecho de haber sido inspirados por Dios para abrir nuevos horizontes y alcanzar a nuestra gente con el evangelio. Este paso fue el comienzo de un nuevo movimiento nacional al que respondieron otros pastores como: Avelino Gonzales en Potosí, Franklin Heredia en Tarija, Epifanio López en Tupiza, Sinforiano Delgadillo en Villazón y Laquiaca, Manuel Zubieta en Santa Cruz y los misioneros Arthur Wormald en Tarija, John Palmquist en Santa Cruz y Marshall Thompson en Sucre.
Ensanchando nuestra tienda
Abrir nuevos horizontes o ampliar la percepción de la realidad no es fácil, las circunstancias en las que vivimos muchas veces no nos permiten soñar en otras posibilidades. Sin embargo, se debe escapar del “aquí y ahora” para explorar otras esferas de crecimiento material, espiritual e intelectual.
Si se ignora la realidad, el individuo podría ver afectada su capacidad de sobrevivencia; por lo cual, adoptar una postura pasiva de comodidad y tranquilidad, evita la exploración de otras opciones capaces de cambios innovadores. Me gusta en forma particular, la expresión bíblica: “Los valientes arrebatan el reino de Dios” y también la definición de la fe en Hebreos 11.1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Por fe Abraham dejó Ur de los Caldeos para ir a un lugar desconocido que se llamaba tierra prometida y también por fe creyó que Dios le daría una generación numerosa a pesar de la esterilidad de su esposa Sara.
La falta de pastores en la UBB era evidente, la Misión Bautista Canadiense confrontaba grandes desafíos y demandas de los nacionales, la situación económica en Bolivia era terrible debido a la inflación, pero a pesar de esto los delegados de iglesias votaron por ayudar a otros que todavía no conocían el amor de Cristo.
Como dice en Hechos 1.8: “… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Dios llamó a Pablo para predicar el evangelio en Judea, Asia y Europa y lo más importante no era el mensajero sino el mensaje de Jesucristo. El movimiento misionero mundial del siglo pasado alcanzó a las almas en los rincones más recónditos de la tierra.
Cuando se lee la historia de los hermanos canadienses pioneros de la obra bautista en Bolivia, se halla a hombres como Archivald Reekie, Norman Dabbs y muchos otros que arriesgaron su vida por la causa de Cristo.
El pastor Walter Ridgway, un maestro por excelencia, me inspiró y me animó a buscar la voluntad de Dios en mi llamado y puso de sus propios fondos para hacer posible el viaje de exploración ya mencionado.
Víctor Tococari, Presidente de la UBB en los años 1954 a 1956, fue un laico activo y con visión que permitió la consideración de un tema que para algunos no era una prioridad. La UBB aprobó el desafió a pesar de que las iglesias ya establecidas sólo pensaban en sus propias necesidades y no en abrir un nuevo campo misionero.
Víctor Tococari, Presidente de la UBB en 1956
David Phillips, misionero, evangelista y pastor, creía en el desarrollo de la iglesia local y nacional; tenía un espíritu de conquista y gran entusiasmo y apoyó económica y espiritualmente el inicio de nuevos campos en Bolivia.
Pastor David Phillips y familia
Los pastores Jaime Goytia, Pablo Zurita y otros colegas míos preguntaron si esto era una prioridad inmediata, pero al final dieron su apoyo incondicional para comenzar la obra en Tarija.
Los delegados de la Primera Iglesia Bautista del Prado de La Paz prometieron contribuir con 25.000 pesos bolivianos para abrir una nueva obra. Para que el lector tenga una idea clara, un pastor soltero ganaba 26.000 pesos bolivianos y uno casado 36.000 pesos bolivianos mensuales.
Un pastorado interino en Uncía
El 3 de marzo de 1956 fui posesionado como pastor de la Iglesia de Uncía por Víctor Tococari, Presidente de la UBB. De inmediato me dediqué a trabajar con ahínco. Los hermanos de Uncía me cooperaron en todo con amor y durante este tiempo y con la ayuda del hermano Molleda, Asistente del Gerente, tramité y conseguimos un lote de la Corporación Minera de Bolivia para la construcción del templo que actualmente existe. El día martes 28 de agosto de 1956 los hermanos fueron a despedirme a la estación del tren y había una mezcla de tristeza y alegría en nuestros corazones.
Viajé a Oruro y Cochabamba para hacer los preparativos para el viaje en avión a Tarija en compañía de mi ayudante Avelino Gonzales, pastor estudiante que me acompañaría durante tres meses de su vacación antes de retornar al Seminario Teológico Bautista de Cochabamba para continuar sus estudios. La mesa directiva informó a última hora que no había fondos para iniciar la obra debido a un déficit de 6.000.000 en el presupuesto de la UBB. El pastor Walter Ridgway tuvo que viajar hasta Oruro para hablar con el Tesorero, David Branez y la directiva en cuanto a los recursos para Tarija; una vez más la Misión Bautista Canadiense se comprometió a sostener económicamente el nuevo campo por los dos primeros años.
La ambivalencia de la mesa directiva me molestó en gran manera, me sentí decepcionado porque no me hicieron conocer este hecho hasta después de salir de Uncía. Cuando autorizaron mi salida por correspondencia, no me notificaron del asunto, pero con la ayuda de Dios se superaron estos últimos obstáculos y el viaje a Tarija se hizo realidad.
Cochabamba, miércoles 5 de septiembre de 1956:
Datos de mi diario: “He comprado parte del material que necesitaré para iniciar la obra en Tarija. No puedo llevar todo lo que necesito porque el transporte de carga en avión es caro. Hace una semana que dejé la Iglesia de Uncía. Hablé por dos horas con el pastor Ridgway y después de orar, sentimos la presencia de Dios que daría la victoria.”
Pastor Juan Águila, 1956