Capítulo 4 - Inicio De La Obra En Tarija
Los primeros obreros
La proposición del pastor Ridgway, de que un estudiante del Seminario me acompañara por cuatro meses, fue sabia; luego comprendí que en un lugar extraño necesitaría compañerismo y ayuda para confrontar las primeras batallas en el nuevo campo misionero. Avelino Gonzales recibió su llamamiento al ministerio en la Primera Iglesia Bautista del Prado de La Paz.
Obstáculos en el campo misionero
De aquí en adelante, escribiré cronológicamente siguiendo los datos que escribí en mi diario y la correspondencia que sostenía con el pastor Ridgway y Elena Martínez, mi novia. En aquella época tenía la buena costumbre de registrar todo en un diario, lo cual hice por un lapso de 6 años, comenzando desde 1955 hasta 1960. Al volver a leer mi diario me doy cuenta que he olvidado muchas cosas con el paso del tiempo.
Lunes, 10 de septiembre de 1956:
“Los días pasados fueron muy ocupados y tensos. Esta mañana Avelino y yo desayunamos con los Ridgway y el camión del Seminario nos llevó al aeropuerto para iniciar la tan esperada aventura de fe. Avelino viajó tranquilo pero yo fui presa de mareos y me sentí enfermo durante las dos horas de vuelo en el Lloyd Aéreo Boliviano. Cuando por fin llegamos a Tarija, nos alojamos en el Hotel Panamericano, lugar bastante sobrio y desorganizado.”
Desde el segundo día de nuestro arribo comenzamos a buscar un cuarto o una pequeña casa para alquilar porque el hotel costaba muy caro. Pero, la gente del lugar, al darse cuenta de que éramos evangélicos no quería arriesgarse a ofrecernos su casa por temor al clero y los católicos fanáticos. Además, se daban cuenta de que no éramos tarijeños por nuestro acento y desconfiaban de nosotros.
Así que nos quedamos en el Hotel Panamericano que era menos que un alojamiento de pobre categoría; los recursos que teníamos no nos permitían hospedarnos en un lugar mejor y mucho menos quedarnos en él por muchos días.
Unos hermanos de las Asambleas de Dios al ver nuestro apuro nos invitaron a trasladarnos a un cuartito en forma temporal hasta que consiguiéramos otro más adecuado para vivir y comenzar una obra entre los niños. La casa estaba ubicada en el borde de la ciudad, muy cerca del cementerio y nos trasladamos a ella el sábado 15 de septiembre de 1956. Aquel cuarto era más privado y seguro que el Hotel, pero nuestra nueva residencia colindaba con un corral de puercos. Estos animales peleaban durante la noche e interrumpían nuestro sueño.
El 17 de septiembre de 1956 fuimos a pedir audiencia para hablar con el Alcalde Municipal de Tarija a fin de informarle sobre nuestra presencia en la ciudad y el propósito de iniciar una obra bautista en el nombre de la Unión Bautista Boliviana. El Alcalde nos recibió con mucha amabilidad y respeto y nos pidió tramitar la autorización correspondiente en el Departamento de Policía.
En la tarde del mismo día, conseguimos un cuarto más céntrico sin agua y sin servicio higiénico, pero amplio para vivir y tener cultos con los niños de la zona de San Roque. Podíamos bañarnos en el Tenis Club de Tarija pagando un poco de dinero y para nuestras necesidades corporales nos transportábamos en mi bicicleta a la quebradita o el río cerca del cementerio general.
El 19 de septiembre de 1956 trasladamos las pocas cosas que teníamos al nuevo cuarto y como no teníamos ningún mueble encargamos a un carpintero una mesa, sillas y un biombo para separar nuestro cuarto del lugar de reunión con los niños; además compramos camas y algunos enseres de cocina. Recogíamos agua del patio de la dueña de casa; no había otra opción sino adaptarnos a lo que podíamos conseguir. Preparábamos el desayuno en nuestro cuarto y comíamos el almuerzo y la cena en el mercado general. Más tarde conseguimos una pensión familiar que era mucho mejor y nos daba la oportunidad de testificar de Cristo a los comensales.
Viernes, 21 de septiembre de 1956:
“Ha llegado la primavera a la bella ciudad de Tarija, los niños juegan alegres en las calles y escuelas. Los campos se ponen verdes.
Esta tarde visitamos un abogado para que redactara un memorial de notificación informando que iniciaríamos una misión bautista en Tarija a nombre de la Unión Bautista Boliviana.”
La comunicación se realizaba mediante cartas, telegramas y llamadas por radio en casos de emergencia. El avión llegaba una vez a la semana si el tiempo lo permitía.
Equipo de trabajo y materiales
- Una Biblia, como espada de dos filos.
- Una bicicleta. Esencial en aquellos tiempos.
- Un acordeón. La música es la atracción de todos.
- Un proyector de vistas. Una ayuda visual vale mil palabras.
- Películas de historias bíblicas. Facilitan la imaginación.
- Un rollo de “dito” o material gelatinoso para hacer copias, antes de la aparición de las copiadoras Gestner con stencil para hacer anuncios, boletines, etc.
- Una cámara fotográfica. Hoy es imprescindible, en aquel tiempo era un gasto muy elevado para el sueldo de un pastor; las fotos que poseo de Tarija fuero tomadas por los misioneros que nos visitaban.
- Una colección de libros de consulta y lectura.
- Teléfono. Antes era imposible de conseguir y muy costoso; hoy, un celular es barato e imprescindible.
En cuanto sea posible vaya casado a la obra misionera por razones de compañerismo y cooperación. Esta es una recomendación personal.
Estamos desesperados de iniciar cultos con los niños de nuestro barrio. En nuestras horas libres ayudamos en los servicios de las Asambleas de Dios en su templo y en las predicaciones al aire libre en las plazuelas.
29 de septiembre de 1956:
“Vivimos en el barrio San Roque a unas 4 cuadras del templo católico. Nuestros vecinos comienzan a confiar en nosotros y algunos de ellos dejan venir a sus niños a nuestras reuniones en nuestro cuarto durante el día. Mientras toco el acordeón, Avelino guía los cánticos y luego relatamos una historia bíblica; para los niños todo esto es una novedad y les encanta cantar.”
Las primeras reuniones
El primer local de reuniones en Tarija, 1956 - Clase de niños de la Escuela Dominical Clase de jóvenes con el pastor Águila
Pastor Águila visitando los hogares
La primera Escuela Dominical
Después de buscar mucho un local exclusivo sólo para realizar cultos, al fin unos comerciantes palestinos apellidados Baracat se arriesgaron a alquilarnos una tienda amplia que se abría a la calle y allí comenzamos la primera Escuela Dominical, el 30 de septiembre 1956, con una asistencia de 15 niños que tuvieron que sentarse sobre periódicos en el piso de mosaico porque el carpintero no había concluido las sillas.
El nuevo local de culto se hallaba solamente a 3 cuadras de nuestra residencia. Cuando comenzaba a tocar el acordeón los niños se aglomeraban en la puerta de nuestra habitación porque querían cantar y entrar para visitarnos y preguntarnos acerca de nuestras creencias. Algunos padres no querían que sus hijos se acercaran a nosotros, pero de todas formas y aun a escondidas, lo hacían. Varios de los hermanos adultos pentecostales venían para orar y apoyarnos.
Octubre de 1956 – Continuación
El domingo 7 de octubre de 1956 tuvimos nuestra segunda Escuela Dominical con una asistencia de 25 personas, en su mayoría niños. En la noche, iniciamos el primer culto nocturno con 27 personas, a quienes mostramos vistas y predicamos la Palabra de Dios.
A partir de aquel momento llevamos un libro de asistencia para registrar las estadísticas y un libro de cuentas para las ofrendas y diezmos.
Durante el día Avelino y yo nos dedicábamos a preparar los programas, estudiábamos la Biblia, orábamos dando gracias a Dios por sus bendiciones y visitábamos casas distribuyendo folletos de evangelización.
Cuando nos aburríamos de permanecer en el cuarto cerrado, íbamos a la plaza principal o a la Avenida Costanera, Víctor Paz, que circunda la ciudad y está a orillas del río Guadalquivir. También íbamos a jugar fútbol a una cancha cercana para hacer ejercicio y contactarnos con los jóvenes del lugar. Habíamos hecho amistad con algunos de ellos.
El párroco de la Iglesia de San Roque ya se había informado de nuestra presencia y realizaba marchas provocativas, delante de nuestra habitación y local de cultos, cantando e insultándonos; pero, nosotros lo ignorábamos para evitar problemas. No estábamos allí para predicar que nuestra religión era superior a la de ellos, sino para predicar a Cristo como Señor y Salvador.
Domingo, 14 de octubre de 1956:
“Hoy fue un día lluvioso y frío. La asistencia a la Escuela dominical disminuyó un poco, pero más adultos comenzaron a venir a nuestros servicios. En el culto de la noche, nuestro pequeño local casi se llenó con 40 personas. Estábamos felices porque nuestros servicios comenzaron muy bien.”
Situación política difícil de Bolivia
Paz Estenssoro, que gobernó de 1952 a 1956, implantó en el país el tipo de política económica caracterizado por el proteccionismo, los subsidios, el intervencionismo y los gastos descontrolados del estado. El resultado fue un enorme desequilibrio fiscal que, a su vez, produjo una inflación que llegó a ser la más alta de América Latina para ese entonces y obligó al segundo mandatario del MNR, Hernán Siles Suazo, a aplicar ciertas medidas severas de control fiscal.
17 de octubre de 1956:
“Hoy fuimos a visitar el pueblo de San Lorenzo que está a unos 15 kilómetros de distancia de la ciudad de Tarija. Es un lugar atractivo con un templo católico y gente muy conservadora y religiosa. Fuimos confundidos con Testigos de Jehová al distribuir folletos de evangelización y nos trataron con recelo. ¡Cuánto anhelamos establecer un local para atender las necesidades espirituales de la población!”
Los problemas de adaptación persisten
Avelino y yo hemos perdido peso debido a la mala alimentación, nuestra pensión es pobre y el cuarto en que vivimos no tiene ventanas que permitan la libre circulación del aire.
Después de un mes, llegaron por fin los cajones que embarqué al inicio del viaje, además de una cama que fue trasladada en tren hasta Villazón y luego, en camión hacía Tarija.
Dimos una fiesta para los niños que han sido nuestros fieles colaboradores desde el inicio de la obra. Todos se gozaron en gran manera con los juegos y cantos.
El miércoles 24 de octubre de 1956 comenzamos nuestro primer culto de Estudio Bíblico con una asistencia de 40 personas. ¡Era tiempo de enseñar la Palabra a los nuevos creyentes!
27 de octubre de 1956:
“Hoy recibimos un telegrama del misionero Marshall Thompson indicando que estaba enviando dinero para rentar un local en San Lorenzo. Aunque todavía estamos lejos de cumplir este objetivo, apreciamos su interés.”
Domingo, 28 de octubre 1956:
“La asistencia a la Escuela Dominical fue de 32 personas. Después del culto de la noche algunos jóvenes se quedaron para orar y cuatro jóvenes y dos niños aceptaron a Cristo en su corazón y vida.”
Preparación de material para estudios bíblicos
Recibimos una partida del libro “Aquí comenzó la vida” de José María Rico (ex-sacerdote) para enseñar evangelismo y doctrina. Hemos acumulado el material necesario para entrenar a los nuevos creyentes y ellos están creciendo en el conocimiento de la Palabra de Dios con mucho interés.
30 de octubre de 1956:
“Visitamos San Lorenzo por segunda vez, repartimos folletos casa por casa y la gente nos recibió de buena voluntad.”
Noviembre de 1956 – Crecimiento
El tiempo pasaba rápidamente y se acercaba el fin de año. El 11 de noviembre de 1956 asistieron 36 personas a la Escuela Dominical y unas 30 en la noche.
Algunos niños aún eran obligados por sus padres a asistir a la misa los domingos y eso les confundía en extremo.
El avance logrado en dos meses de trabajo fue muy halagador y no cesábamos de dar gracias al Señor por su guía y por habernos dado el poder de su Espíritu Santo para testificar de su Palabra valientemente. Dios tenía un pueblo escogido en aquel lugar.
El progreso en nuestros servicios continuaba gradualmente, un local exclusivo para la realización de los cultos nos había dado estabilidad, el letrero en la fachada formalizaba nuestra presencia como organización seria. Las autoridades por su parte, nos habían dado reconocimiento, identidad y promoción ante el público.
Diciembre de 1956 – Prioridades ante las relaciones personales
Hasta ahora sólo mencioné ligeramente mi relación personal con la señorita Elena Martínez, mi novia. Fue muy difícil mantener nuestra relación a distancia por el lapso de 5 años.
Nuestro noviazgo comenzó después que Elena se graduó del Seminario Teológico Bautista de Cochabamba en 1953. Durante aquel tiempo estaba haciendo mi año de práctica en la Iglesia de Uncía. Elena y yo nos conocimos en la Iglesia de Punata bajo el pastorado del Pr. Daniel Villarroel. Sentí un cariño especial desde el primer momento en que la vi. Ella fue a estudiar enfermería a la Clínica Americana de los Metodistas en La Paz, después de graduarse del Seminario. Al terminar tres años de sacrificio y dedicación se graduó en diciembre de 1956. A pesar de las dificultades, asistí a la graduación de Elena mientras Avelino seguía en Tarija guiando la obra.
Por muchos años, Elena y yo habíamos planeado servir al Señor como una pareja dedicada a la causa de Dios. Mientras ella se preparaba en la Clínica, retorné al Seminario Teológico para terminar mis estudios y me gradué en 1954.
El año 1955 recibí una beca de estudios para realizar un post-grado en el Seminario Teológico Bautista Internacional de Buenos Aires y estudié por 10 meses preparándome para un ministerio más efectivo. Era sumamente difícil pero no imposible mantener una relación mediante cartas y como consecuencia de nuestras frustraciones nos culpábamos mutuamente por la frialdad y distanciamiento de nuestra relación.
Cuando retorné de Buenos Aires comencé a prepararme para la apertura de la obra en Tarija haciendo a un lado las dificultades que existían en nuestra relación. Por esta causa postergamos nuestro matrimonio hasta marzo de 1958; mientras tanto ella hacía su año de provincia en la posta sanitaria de Villa Victoria para recibir su título de enfermera en provisión nacional. La misionera Dorothy Franklin que estaba a cargo del mencionado lugar, se hallaba en su año sabático en Canadá.
Elena Martínez
Cuando retorné de la graduación de Elena en La Paz ya era tiempo q que Avelino Gonzales retornara a Cochabamba para continuar sus e estudios en el Seminario. El 29 de diciembre de 1956 le hicimos una fiesta de despedida. Todos los niños, jóvenes y adultos se sintieron tristes p porque habían compartido momentos gratos con él al inicio de la obra del Señor en Tarija. La sugerencia del pastor Walter Ridgway de enviar a Avelino como compañero y ayudante fue toda una bendición.