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Capítulo 5 - Las Primeras Reuniones

Desde que llegamos a Tarija estuvimos enfocados en el inicio de una congregación bautista; Avelino Gonzales fue una gran ayuda en aquellos días cruciales del trabajo en Tarija. Al quedarme solo, ya no tenía un colega o laicos de experiencia para intercambiar ideas y tener compañerismo espiritual. Tuve que aguardar 8 meses la posible llegada de otro estudiante como ayudante. Evadía la soledad dedicándome por completo al trabajo. Después de buscar por mucho tiempo al fin pude encontrar al pastor Avelino Gonzales, que ahora radica en Colombia, y le invité a escribir sus impresiones del tiempo en que trabajábamos juntos, pero no recibí nada de aquel hermano que fue parte del inicio de la obra.

Horario de actividades

LUNES:

  • Limpieza de mi cuarto y del local de reuniones Arreglo de mis cosas personales
  • Visitación por las casas, en la tarde

MARTES:

  • Programa radial

MIÉRCOLES:

  • Culto de estudio bíblico

JUEVES:

  • Preparación de estudios y mensajes
  • Clases de teoría de música para jóvenes Clases de alfabetización

VIERNES:

  • Tiempo de estudio y lectura personal Culto de oración

SÁBADO:

  • Actividades y reunión de niños Deportes con los jóvenes

DOMINGO:

  • Escuela Dominical
  • Culto de adoración
  • Predicación al aire libre en la tarde Predicación del evangelio en la noche

Factores que contribuyeron al establecimiento de la obra en Tarija

La aceptación que habíamos alcanzado en los primeros 4 meses de trabajo nos dio la seguridad de que estábamos en buen camino para formalizar y perpetuar nuestra presencia en aquella ciudad.

La importancia de los niños

Los niños no tienen tantos prejuicios como los adultos; les atrae lo que es novedoso e interesante y además están dispuestos a dar tiempo y atención a las personas que tienen un genuino deseo de entenderles y ayudarles. Están interesados en aprender nuevas cosas y fueron los mejores promotores en el barrio donde teníamos nuestro ministerio. La Iglesia Católica estaba muy ocupada en la práctica de sus rituales y no tenía tiempo para satisfacer las necesidades de los pequeños.

Los niños fueron una parte vital de la obra bautista en Tarija. Ellos querían aprender de Dios y les encantaba cantar, y cantaban alabanzas a Dios. Ellos retornaban a sus casas y les contaban a sus padres lo que habían visto y oído; algunos fueros estimulados a seguir asistiendo a las reuniones y otros fueron amenazados para que no se juntaran con los “evangelistas” o “protestantes”. No los atraíamos con cosas materiales, porque no teníamos lo suficiente para nosotros mismos; a ellos les encantaba las enseñanzas e historias bíblicas y los cantos de alabanza.

La importancia de los jóvenes

Los jóvenes eran curiosos pero cautelosos de las nuevas ideas, creencias y prácticas. Tenían muchas preguntas y les encantaba debatir los temas doctrinales, las creencias religiosas y las nuevas ideas políticas como el comunismo.

El hecho de practicar fútbol casi todos los sábados fue una oportunidad para testificar de Cristo a los jóvenes.

Los niños y los jóvenes no sabían cómo conducirse en los cultos de adoración o estudio bíblico y se les tuvo que enseñar la diferencia entre una charla casual y la formalidad de un culto de adoración. Al principio, se ofendían cuando no se les permitía las bromas y los chistes, pero poco a poco aprendieron a guardar reverencia en la casa de Dios, aprendieron a orar y participar en la lectura de la Biblia en los cultos y hasta cobraron confianza para dar su testimonio personal.

Algunos de los jóvenes me acompañaban a los cultos que teníamos los domingos en la tarde en el parque.

Tiempos y circunstancias muy favorables para el ministerio

Hoy, la iglesia se disputa la atención del público con los programas de televisión, el internet y las computadoras. En aquellos días sólo había radios y esto solamente en algunas casas; Tarija estaba aislada geográficamente de las grandes ciudades como La Paz y Cochabamba, donde había más atracciones para la gente. Tarija era aún una ciudad relativamente pequeña y muy tranquila. Aprovechamos este ambiente para llamar la atención de sus habitantes a las cosas de Dios.

Oposición de la Iglesia Católica

La primera trasmisión radial la hice un martes, 8 de enero de 1957 a través de la radio “Los Andes”. El dueño era de La Paz y creo que se apellidaba Arellano. Estaba dispuesto a venderme media hora de tiempo para trasmitir el mensaje del evangelio siempre y cuando no se cortara la electricidad y sus equipos viejos funcionaran. La emisora estaba localizada en plena plaza principal. Después de un tiempo, los sacerdotes y el obispo se dieron cuenta de lo que estaba pasando y ejercieron presión sobre el dueño, quién los acalló otorgándoles un espacio gratuito. Ellos comenzaron un programa dirigido por el cura español Guillermo Nebreda –como dije anteriormente– muy conocido por su antagonismo contra los evangélicos en Cochabamba. Nebreda decía que los protestantes éramos seguidores de Lutero, quien era un cura corrupto y hereje de Alemania. Por mi parte, me limitaba a predicar el evangelio de gracia y salvación.

Cuando fui a visitar la Universidad de Tarija para hablar con los estudiantes de derecho, Oscar Zamora –político marxista– me sugirió que publicara una carta abierta al pueblo de Tarija para defender la verdad; sin embargo, no era el tiempo apropiado para iniciar un debate que podía producir mayor resistencia hacia nosotros que todavía no éramos muy conocidos. Los católicos comenzaron a colocar afiches en las puertas de las casas, estos decían: “Aquí no se admite a los protestantes bautistas, pentecostales o testigos de Jehová”.

La lucha con la Iglesia Católica era frontal en aquellos días. Sin embargo, la oposición nos dio fuerza para seguir con nuestro ministerio de ganar almas para Cristo y enseñarles la Palabra de Dios.

Hoy, el peor enemigo de la iglesia ya no es el fanatismo sino la indiferencia de la gente para las cosas de Dios.

Persecuciones de la Iglesia - artículo del boletín de la Iglesia Bautista “Sión”

Folleto del Obispado de Tarija

Cursos básicos para creyentes

Comenzamos a estudiar las doctrinas católicas y nuestro texto favorito era “Noches con los romanistas” del Rdo. M. H. Seymour (traducido del inglés al castellano por el Rdo. H. B. Pratt). Estos estudios eran necesarios para que los nuevos creyentes supieran las prácticas erradas del Romanismo. Al terminar tres meses de estudio comenzamos con un estudio comparativo de religiones porque los Testigos de Jehová asediaban a la congregación.

Estudios bíblicos y otros cursos

El estudio de la Biblia era una novedad para los nuevos creyentes y la asistencia oscilaba siempre entre 35 a 45 personas. Comenzamos con el estudio del libro de los Hechos de los Apóstoles que relata la expansión del evangelio por Judea, Asia y Europa.

Los jóvenes querían estudiar música, así que todos los jueves unos seis jóvenes y señoritas asistían fielmente para estudiar Teoría de la Música y Canto.

En nuestra congregación teníamos hermanos que no sabían leer, así que se les brindó alfabetización a tres de ellos que al final deletreaban orgullosamente el Nuevo Testamento con letras grandes. Algunos de los jóvenes me ayudaron con la enseñanza.

Los días viernes, los hermanos de las Asambleas de Dios nos visitaban haciendo del culto de oración, el más concurrido de la semana. Estos cultos fueron los que me sostuvieron en días de incertidumbre, luchas, enfermedad y falta de dinero.

Para llevar a cabo tantas reuniones y responsabilidades tenía que estudiar bastante y mi cuarto –como dije antes– no era un lugar adecuado para vivir. Aún así, me quedaba encerrado por horas para poder estudiar sin interrupciones y en mi tiempo libre buscaba una vivienda mejor.

Los domingos, la Escuela Dominical contaba con una asistencia de 20 a 40 personas. Muchos jóvenes faltaban a esta reunión debido a los eventos deportivos que se organizaban en el pueblo.

El culto de predicación de los domingos se llenaba de gente (entre 40 a 60 personas). Muchas personas venían por curiosidad porque el local daba a la calle y otras venían a interrumpir los servicios con gritos e insultos. Sin embargo, la gente seguía respondiendo al llamado de Dios y había profesiones de fe. ¡El Señor seguía obrando!

El horario de cultos estaba bien establecido y sus reuniones eran bastante concurridas.

Continuación de visitas en la ciudad y pueblos

Algunos de los jóvenes me acompañaban en mis visitas a San Lorenzo; el viaje lo hacíamos en bicicleta a pesar del calor, la distancia y un camino no tan bueno. Ganamos algunos simpatizantes del evangelio que aguardaban con ansias nuestra presencia en ese pueblo.